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El futuro económico de EEUU habla latino?

on Mon, 01/26/2015 - 19:21


Una buena noticia entre los nubarrones de tormenta que vienen de allende el Atlántico es que los hispanos —allá los llaman latinos por esa tergiversación alimentada por los italianos, supongo que para sacar dinero, como siempre— son más de 37 millones en USA y superan en número a los negros, por lo cual se constituyen en la minoría étnica mayoritaria.

Treinta y siete millones sobre doscientos ochenta es casi una séptima parte del país. De cada siete personas en USA habrá una que hable español o algo que se le parece mucho, como aquél: “Mi hijo es deliberador de groserías”, que no significa contumaz mal hablado sino repartidor de ultramarinos.

Con los cubanos en Miami, los puertorriqueños en Nueva York y los mexicanos en California, Nuevo México o Texas, más los demás centro y sudamericanos que van a trabajar y vivir al norte, los hispanos están tiñendo la grisura anglosajona con el color latino.

El famoso melting pot estadounidense pretendía despaisar a los emigrantes para volverlos yanquis a todos. Eso no ha funcionado del todo con los hispanos, ni con los negros. Sí funcionó con irlandeses, alemanes, polacos e incluso húngaros, pero no con hispanos. Y tengo para mí que eso es así porque la cultura hispana es más potente que elmelting pot que se ofrece como alternativa. Ese caldero yanqui es bastante aburrido para un latino. A la larga van a ser los yanquis los que se vuelvan latinos. Saldrán ganando.

Plan de choque?....

on Mon, 01/19/2015 - 00:09

Del plan de choque en 15 días, la ministra de Vivienda ha ido modulando poco a poco sus espléndidas promesas iniciales con las que aseguraba que iba a dar piso a 180.000 familias o españoles cada uno de los cuatro años de la presente legislatura. A estas alturas, cuando ya han transcurrido varias veces los 15 días en cuestión, la cercanía del famoso “plan de choque” se dilata en el tiempo y se atenúa en el contenido. El recurso a las subvenciones, primero a los inquilinos, al parecer ahora también a los propietarios con objeto de garantizarles una razonable seguridad de cobro de los alquileres, aparece por el momento como la única idea clara con la que echar a andar los planes oficiales en la materia. Desde que Pedro Solbes calificara de “simplista” la intención inicial de subvencionar a los españoles con necesidad de una vivienda, el titular de Economía y Hacienda no ha dicho nada más, al menos en público. Da la impresión de que el hallazgo de las subvenciones a arrendador y arrendarario no debe ser una fórmula que tenga grandes adeptos ni por ello posibilidades de prosperar.

Según las últimas declaraciones, la titular de Vivienda va a sentarse con los responsables del tema de la vivienda de las Autonomías para debatir las posibles medidas a tomar, entre ellas la fijación más uniforme de los precios de los módulos de la vivienda de protección oficial, así como algunas medidas de alcance posiblemente parcial sobre política de suelo. El Ministerio de Vivienda recién nacido carece de competencia suficientes para organizar una política de vivienda de ámbito nacional. De ahí que, antes de enunciar planes de choque que inevitablemente tendrían un ámbito bastante limitado en su vertiente territorial y unas disponibilidades presupuestarias difíciles de organizar (el Ministerio de Vivienda no existía cuando se hizo el actual Presupuesto), la ministra debería haber calibrado mejor el alcance de sus promesas y de las expectativas que ha ido creando. Unas expectativas que parten del programa electoral, cuando los socialistas posiblemente tenían escasa fe en sus posibilidades de victoria, pero que se han ido alimentando en las últimas semanas a medida que avanzaba la constatación de la dificultad del empeño. Todo parece indicar, ahora, que hasta después del verano, en el mejor de los casos, no habrá atisbo de un planteamiento medianamente consistente sobre la futura política de vivienda.

Han pasado ya dos meses largos y, en todo caso, algunos de los argumentos y de las ideas que maneja ahora la ministra María Antonia Trujillo resultan bastante ilustrativos del cambio de planteamientos que se ha operado en los medios oficiales. Y particularmente en el discurso de la propia ministra. Desde luego, el cambio en los mensajes es más que simbólico. Es confortante oírle a la ministra asegurar que los precios no van a caer y que no hay riesgo alguno de una burbuja inmobiliaria en el país, asunto este último que había sido aireado por algunos “expertos” extranjeros sin apoyo argumental suficiente como para suponer que tenía posibilidad alguna de cumplirse. No hay base alguna para hablar de burbuja inmobiliaria, de la misma forma que no la hay para decir que no resulta posible. Si algo está más cerca de lo probable es lo primero, ya que los precios de los inmuebles en España han tenido fases alcistas seguidas de otras (más o menos largas) de estancamiento, pero rara vez de caída.

La ministra Trujillo, no obstante, ha comenzado a hablar también desde el lado de los propietarios de vivienda, un cambio de mensaje que no ha pasado inadvertido. Ha dicho estos días que los españoles propietarios de inmuebles no deben temer por el valor y la estabilidad de su patrimonio. Es una preocupación nueva en el discurso de la ministra, sin duda fruto de una constatación bien palpable: hay unos 20 millones de españoles a los que no les interesa en absoluto que los pisos bajen, porque las viviendas representan más de la mitad de su patrimonio, e incluso muchos de ellos están gustosos de las subidas del valor de sus inmuebles (los hayan pagado, como es el caso de la mayoría, o los tengan hipotecados en parte), porque con la subida ven cómo su patrimonio aumenta y, por tanto, se incrementa su riqueza real y sus expectativas futuras de renta. Frente a los 20 millones de españoles que se verían sumamente decepcionados si una política de vivienda lograra hundir o recortar el precio de los pisos, los que buscan vivienda por vez primera son lógicamente muchos menos, muchísimos menos. Electoralmente hablando, tan respetable (o incluso más, por la ley de los números) es preservar el patrimonio de los primeros como procurar una vivienda adecuada para los segundos. Y en esas estamos sin que, por el momento, la imaginación haya dado para más que para regar con subvenciones a los hipotéticos demandantes y a los también hipotéticos caseros.

En que punto está la economía Europea?

on Mon, 01/12/2015 - 12:09

Crece o no crece Europa. Sale del bache o se mantiene empantanada. Los analistas económicos viven estos días en una inquietante zozobra a la espera de los indicadores (tres por lo menos) de clima de los consumidores y de confianza empresarial que se van a conocer en el curso de los próximos días.

El primero de ellos, este viernes, el prestigioso IFO alemán. Buena parte de las contestaciones de estos sondeos de opinión, los primeros que se conocen después del 11-M de Madrid, están realizados ya con impresiones recogidas con posterioridad a la matanza de los grupos islamistas en la capital de España. Hay otros que vienen a renglón seguido en los que se auscultan expectativas, esperanzas y previsiones de familias y gestores empresariales y en los que se mezclan, por tanto, cuestiones no sólo relacionadas con el estado de ánimo sino con indicadores más reales como el nivel de ventas, el impacto del tipo de cambio, la predisposición a las compras, las dificultades de exportación y otros muchos vectores.

Aquí, en España, quizás no hemos calibrado con verdadera precisión el alcance mundial de estos actos terroristas que han conmovido al mundo entero. Pero más allá de nuestras fronteras, y a pesar de la distancia que despoja de buena parte de emotividad a todo lo sucedido, el impacto está teniendo una intensidad muy superior a la que cabía suponer. Hay, indudablemente, una dimensión europea del 11-M y hay, por tanto, una lectura política y una reacción económica.

Esta última es la que en estos momentos suscita todo tipo de incógnitas, en la medida en que pueda tener un efecto depresivo considerable sobre la ya de por sí escasa predisposición al dinamismo de las economías europeas, entre las cuales, por cierto, la española es la que mayor velocidad estaba desarrollando en estos últimos años y la que mejores perspectivas presentaba de cara al corto y al medio plazo. Cabe preguntarse si esto sigue siendo así y, además, en qué medida el cambio político va a cruzarse por el medio, bien para acumular argumentos a favor de la incertidumbre o para desactivar la carga de pesimismo que indudablemente han cebado los últimos acontecimientos.

La reacción de los mercados bursátiles ha sido predominantemente negativa, lo que ya es un dato a tener en cuenta en la medida en que refleja el estado de ánimo de los inversores. Los inversores no sólo manejan el ahorro, también compran e invierten. La Bolsa puede ser un termómetro de cierta fidelidad. Si el resto de la economía reacciona como lo ha hecho la Bolsa (ha perdido un 6,5% de su valor desde el día 10 de marzo hasta ayer miércoles), hay que reconocer que estamos ante un problema de cierta envergadura. Máxime en un país como España, cuya economía depende de un sector (el turístico y el ocio) que refleja antes que ningún otro el temor de los ciudadanos y el empeoramiento de las expectativas económicas y políticas. Esta Semana Santa vamos a tener, a la postre, otro importante termómetro de la situación y una ocasión indudable para medir en qué cuantía la masacre del 11-M ha afectado no sólo al estado de ánimo de la sociedad sino a la capacidad de crecimiento económico.

Una de las claves de la situación en lo que a despertar y mover expectativas se refiere puede estar en manos del Banco Central Europeo (BCE) dentro de una semana, el 1 de abril, cuando tendrá que tomar una decisión en materia de tipos de interés. Ha empezado a circular la hipótesis de una rebaja de los tipos de interés. Es indudablemente un arma de doble filo. Puede tener una lectura positiva en la medida en que aliente el optimismo de algunos, al tener el dinero más barato. Pero puede tener una lectura alarmista de quienes ven cómo el BCE baja los tipos debido a una emergencia, prueba evidente de que las cosas deben de estar muy mal, ya que son muchos los meses de inmovilidad en los tipos de interés. Hacerlo ahora puede despertar más suspicacias y recelos que votos de optimismo.

Economía y Petróleo

on Tue, 12/30/2014 - 17:06

El verano, últimamente tan refrescante, sigue con los estímulos de los cursos estivales, entre ellos el de la Fundación FAES, en su campus de Navacerrada. Pero hoy no vamos a polemizar con el ex presidente del Gobierno, que casi parece como arrepentido de haberse ido de la política activa (“no se os puede dejar solos”); de lo que vamos a tratar es del ciclo de conferencias de la Universidad de Oviedo, en la bella ciudad de Gijón, frente al Cantábrico, dirigido por el profesor Mariano Abad, catedrático Jean Monnet, al que tuve ocasión de asistir para hablar de perspectivas económicas en España y la UE en general.

A partir de la ponencia que preparé, los lectores deupdgetcagp.drupalgardens.com/  podrán seguir en estas páginas cibernéticas una serie de tres artículos sobre la cuestión, empezando hoy por los temas metodológicos, con un primer elemento de predicciones como es la evolución de los precios del petróleo.

El tema del tiempo como parte de la realidad universal es importante, pero al margen de la gran polémica desde Einstein a Hawkings, sobre si existe o no esa dimensión, lo cierto es que en Economía lo cronológico ha sido siempre fundamental en la maduración de los procesos de cualquier clase, o en el binomio tiempo/movimiento. Así puede comprobarse en una larga secuencia de autores: Smith, Taylor, Ford, Sloan y todos los demás hasta alcanzar el toyotismo, que preconizaron mayor producción con más rapidez, es decir, aumento de productividad y, en definitiva, de competitividad.

A lo largo del vector tiempo, lo coyuntural es lo pasajero, lo que sucede en el corto o a lo máximo en el medio plazo, con indicadores que se publican en lapsos mensuales o trimestrales. En tanto que lo estructural se sitúa a más prolongado turno, hasta llegar al área de lo que en el siglo XX constituyó toda una industria, según John Kenneth Galbraith: la “futurología”.

Ocupándonos ya de las perspectivas a corto y medio plazo, cabe extraerlas de las “realidades actuales”, como decía Peter Drucker, es decir, de lo que ya está sucediendo en el escenario que contemplamos; a partir de las fuerzas emergentes que marcan tendencias indudables hacia el futuro.

En el sentido que apuntamos, y con las consideraciones hechas hasta aquí, y las que haremos seguidamente, es factible vislumbrar el porvenir. Si bien no hay ninguna mágica bola de cristal que nos dé la certidumbre que aseguran tener las más que dudosas pitonisas o adivinas. Pero sí existen, en cambio, las variables que evolucionan de una u otra manera, en magnitudes que cabe precisar en parámetros concretos.

Un ejemplo: la producción de España en este año podría crecer en torno al 0,8 por ciento, según el INE. El consumo iría algo más lento por las incertidumbres existentes, y la inversión tampoco se expandiría como en años anteriores. Lógicamente, aumentarían otras dos variables complementarias del conjunto: stocks e importaciones.

En cualquier caso, las predicciones de coyuntura en los países avanzados son cada vez más abundantes. Así, en España, hay unos 25 observatorios económicos a escala nacional, que se dedican a la previsión, con amplias diferencias en sus resultados. Y por su parte, la Federación de Cajas de Ahorro (FUNCAS), hace una síntesis de 100 estimadores. De los cuales los más decisivos son los que investiga el INE, a los efectos de las cuentas nacionales trimestralizadas, que incluyen las principales macromagnitudes relacionadas con el PIB.

Las aludidas diferencias en las predicciones de los diversos observatorios no son, en absoluto, sorprendentes, y al respecto es muy conocida la frase de Winston Churchill sobre vaticinios económicos: “Cuando pregunto a tres economistas su opinión sobre la coyuntura, suelo recibir tres contestaciones distintas. Salvo que entre los tres consultados esté Keynes, porque entonces, normalmente, las respuestas son cuatro”.

Y a propósito del citado premier británico y del gran economista en materia de predicciones, debemos recordar las que hizo el segundo de ellos en una serie de artículos publicados en 1925 en elEvening Standard, sobre “Las consecuencias económicas de Mr. Churchill”; previendo, certeramente, las secuelas que se derivarían de la decisión de que el Reino Unido volviera al patrón oro con una libra esterlina sobrevaluada. Como también cabría rememorar las críticas que el maestro de Cambridge realizó durante su visita a Madrid en 1930, sobre la política entonces seguida por el Gobierno de Berenguer, de contracción del gasto público en una fase ya claramente recesiva.

Pasamos ahora a apreciar cuáles son las perspectivas generales para el 2014 y el 2015, empezando por una visión de la economía mundial. Lo cual es indispensable, porque, cada vez más, vivimos en un mundo globalizado, en el que todo está relacionado con todo. Como se intuyó en el siglo XVIII por Quesnay con su tableau economique, en el XIX por Walras con su “equilibrio general”, por Leontief en el XX con la tabla input-ouput, y por Barry Commoner con su primera ley de la Ecología.

Desde ese enfoque global existe casi unanimidad en que el aumento del precio del petróleo en los últimos meses —en gran parte inducido por el temor al terrorismo, y la subsiguiente especulación— se ha convertido en una amenaza para la recuperación mundial. Radicando la principal duda al respecto en si se trata de un movimiento coyuntural, o si puede darse por seguro que los precios seguirán subiendo en los próximos tiempos. Todo dependerá de una serie de variables como oferta y demanda (con la voracidad de países como China e India por su hipercrecimiento), cambiantes actitudes de la OPEP, temor a los atentados terroristas, formación de reservas estratégicas, hallazgo de nuevos yacimientos, inversión en capacidad de refino, etc.

Hay que señalar, sin embargo, que el poder desestabilizador del petróleo es ahora menor que en las crisis energéticas de la década de 1970, o de principios de 1980. Por un lado, la eficiencia (el insumo necesario de hidrocarburos para producir una unidad de producto) ha mejorado notablemente en la mayoría de los países. Por otra parte, el precio real, deflactado, es ahora más bajo: casi el 20 por ciento menos que en la última de aquellas dos dramáticas ocasiones, y menos aún en la Eurozona por la relación euro/dólar.

Pero sea cual sea la marcha de los precios petroleros, lo cierto es que ante el panorama de brotes inflacionistas a causa de ellos, el Sistema de la Reserva Federal de EEUU ya inició en julio un giro alcista de los tipos de interés. En tanto que el Banco Central Europeo se resiste a las presiones para un recorte de tipos, si bien está convencido de que no debe elevarlos. Fundamentalmente por la presión de Francia y Alemania, que fían muchas de sus expectativas de recuperación en el bajo precio del dinero. Y todo ello en medio de la polémica sobre el cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y sus expectativas de nueva formulación.

Economía en perspectiva | Transgénicos

on Mon, 12/29/2014 - 09:52

En los Cursos de Verano de la Universidad Marqués de Santillana, de la Fundación Cánovas del Castillo, que preside Carlos Robles Piquer, y que tiene su campus en el hotel Meliá Confort de Guadalajara, está dirigiendo el profesor Jaime Lamo de Espinosa un ciclo sobre "La nueva agricultura: biotecnologías y productos transgénicos"; dos cuestiones actualmente muy en boga, como consecuencia de la creciente atención de los consumidores a los problemas de seguridad alimentaria, que según ciertas organizaciones están relacionados con los importantes avances en la investigación científica para lograr aumentos de productividad espectaculares en todo el sector agrario.

En el ciclo que comentamos han participado o lo harán en los próximos días científicos como Francisco García Olmedo, Pedro Urbano Terrón, Carlos Buxadé y Carlos Tió, todos ellos catedráticos de la UPM; al lado de José Antonio Jáuregui y un servidor, catedráticos Jean Monnet de la Unión Europea; y Leopoldo Agraz y Gregorio Varela Moreiras, profesores de la Universidad San Pablo-CEU.

En el reparto de papeles me correspondió una conferencia sobre "Los productos transgénicos en el marco de la liberalización del comercio internacional", un tema muy debatido dentro de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Y al que personalmente sigo la pista desde que en el año 1999 asistí a la célebre Cumbre de Seattle, donde este asunto ya se trató de manera muy detenida, aunque todavía sin alcanzar soluciones definitivas.

Será bueno aclarar que por transgénicos se conocen los alimentos genéticamente tratados a base de insertar el gen de un determinado organismo en otro, para de ese modo crear en este último una característica especial. Así, por ejemplo, ciertas variedades transgénicas de maíz presentan resistencia total a las plagas de insectos altamente agresivos; y determinadas habas de soja admiten sin problemas la pulverización de herbicidas que de otra manera acabarían con la propia planta.

Pero los transgénicos, que para algunos lucen como la última maravilla del I+D, están siendo muy criticados desde enfoques menos admirativos. Por la posibilidad de que comporten serias amenazas contra la salud (desde la alergia aparentemente más inocua hasta el mismísimo cáncer, según dicen algunos); al tiempo que podrían afectar a insectos beneficiosos, o producir contaminaciones extremadamente dañinas en ciertas plantas en la fase de polinización.

A pesar de todo eso y asegurando que la cosa está bien estudiada, y que no hay peligros a la vista, la Administración de Alimentos y Drogas de EEUU (la célebre Food and Drugs) sólo considera nocivos los transgénicos con nuevas proteínas, que sin ningún género de dudas podrían ocasionar problemas de salud. Una permisividad frente a la cual la UE se muestra reacia, conforme al principio de precaución. Cautela de lo más razonable.

De hecho, antes de la Cumbre de Seattle, desde 1998, la UE ya se pronunció claramente por una moratoria en cuanto a la admisión de productos transgénicos para su consumo en los quince estados miembros, con actitudes muy restrictivas de algunos de ellos como Austria, más permisivas como España, y en áreas intermedias los demás. Situación que empieza a aclararse en el sentido de una mayor apertura desde el punto y hora en que está pendiente de publicación una nueva directiva, ya aprobada por el Parlamento Europeo, en la que se establece un sistema comunitario de seguridad; a efectos de aprobación, caso por caso, de los distintos productos que hayan de ponerse en el mercado, lo cual implicará procedimientos muy rigurosos de constatación de no riesgo, que en muchos supuestos podrían durar años.

Las cifras de la difusión de los transgénicos son muy expresivas de la difusión que están alcanzando estas nuevas tecnologías: treinta millones de hectáreas de cultivos en EEUU (29 por 100 de la superficie agraria útil, SAU, del país), siete millones en Argentina (17 por 100) y cuatro en Canadá (10 por 100); además de una expansión acelerada en Brasil, Australia, África del Sur. Un contexto en el cual en España aún estamos bajo mínimos, con menos de 100.000 hectáreas, sobre un total de veinte millones de SAU.

La gran pregunta es si finalmente va a liberalizarse el comercio internacional de estos productos, lo cual parece más que dudoso, habida cuenta de la psicosis que se ha despertado en este área de cuestiones. Sobre todo, porque las agrupaciones ecologistas están explicando, muchas veces todavía sin verdadera evidencia, los graves riesgos que podríamos correr. Lo cual tampoco es criticable, porque si efectivamente hubiera distorsiones en el mundo natural como consecuencia de estos avances en el sector agrario, las secuelas serían en muchos casos irreversibles.

Naturalmente que del seminario alcarreño organizado por el profesor Jaime Lamo de Espinosa no saldrá una apreciación definitiva sobre tan decisivas cuestiones. Tenemos por delante mucha tela que cortar, en éste que es uno de los grandes temas del milenio recién comenzado. Porque si realmente se quiere atender a la creciente demanda alimentaria de 6.100 millones de habitantes, con crecimientos demográficos todavía extraordinarios en los países menos desarrollados, ello no va a conseguirse con nuevas roturaciones de tierras, que causarían ingentes problemas de deforestación / erosión / desertificación. Más bien, al contrario, el objetivo de pan para todos tendrá que lograrse con aumentos de productividad, a los cuales no van a ser ajenos los temas que nos han ocupado en esta reunión; en un lugar de España, al que Miguel Hernández se refirió en uno de sus más hermosos poemas con aquellos versos iniciáticos de: "Rumorosa provincia de colmenas, la patria del panal estremecido".

Misión y visión :

on Mon, 12/29/2014 - 09:10
Misión:
Sacar lo mejor de nuestros estudiantes y juntos desarrollar nuevas formas en que la ciencia y la tecnología de la tierra y el espacio de observación y medición se puede incrementar para hacer que funcione para el bien de la nación .

visión.
Una institución académica de relevancia nacional e internacionalmente reconocido de poder y competente personal docente y administrativo , egresados ​​competitivos a nivel mundial , con unas instalaciones de última generación , que aumentarán las causas de la excelencia académica , liderazgo y servicio a la patria .

5º Departamento Seminario

on Mon, 12/29/2014 - 09:01
Sobre el ponente: 

 

Dr. Carmen Reyes Guerrero de México es miembro del comité global de Open Geospatial Consortium y un Director de la Junta del Global Net espacial.

 

Maestro de Ceremonias : Ing . Rosario O. Ang

Program

  • 9:30 - 10:30        Carmen Reyes-Guerrero, PhD
  • 10:30 - 11:00      Apertura del forum
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Sobre Don Severo Ochoa

on Mon, 12/29/2014 - 08:32

BIOGRAFIA de Severo Ochoa en la tele. Extraordinario logro el suyo, la síntesis de ARN, un gran paso hacia el origen de la vida, basado a su vez en uno de los hitos científicos de la historia de la humanidad: el descubrimiento por Watson y Crick de la estructura química de los ácidos nucleicos: ADN y ARN. Hasta aquí, la ciencia.

Desde aquí, el 'factor humano'. ¿Recuerdan la que se formó cuando Sara Montiel hablase de su larga relación 'amorosa' con don Severo? La familia del Nobel negó toda veracidad al asunto. Atentos a la pantalla: están don Severo y señora en una sala de fiestas, Nueva York, y, de repente, alguien le acerca a la mesa a una joven bellísima:

- Aquí Sara Montiel, la nueva estrella de Hollywood -dice uno.

- A mí me hubiera gustado ser artista -dice don Severo.

- Pues a mí me hubiera gustado ser científico -responde Sarita.

Y ahí se acaba toda la historia (cinematográfica) entre ambos. Y yo me pregunto: si la relación fue tan poco relevante, ¿a cuento de qué poner a Sara en la biografía del científico? Segurísimo estoy que, durante su dilatada estancia en EE.UU, don Severo conoció a cientos de personas de mucha más enjundia que Sarita, si bien no tan guapas ni tan bien dotadas para la lactancia materna. ¿Por qué Sara y no otras? Antes de que Sara dijera lo que dijo, uno ya tenía más que barruntos de la cosa. Mas, por si faltaba algo, leanConversaciones Españolas, del gran don Camilo:

- Dime, Sara, ¿qué harías en tu última noche de condenado a muerte?

- No sé;..., eso tiene que ser una cosa terrible (...), yo creo que nada desaparece del todo, en eso estoy perfectamente de acuerdo con Ochoa, con Severo.

- En tu oficio, Sara, ¿crees más importante la sensibilidad que el talento?

- Para mí la sensibilidad lo es todo. Y no sólo para el artista; también para el investigador científico, Ochoa, Severo Ochoa, yo lo respeto mucho, lo quiero mucho...,

Le preguntan a la bella por la 'muerte' y por la 'sensibilidad' y acaba hablando de Ochoa. Maravilloso. La entrevista data de 1984, cuando Sara todavía no había comenzado a hacer el espantajo, qué pena.

A uno le trae bastante sin cuidado que don Severo y Sara fuesen 'novios', pero lo que está claro es que el director de la película se ha columpiado. O pones a Sara o no la pones. Y si la pones, que sea con todas las consecuencias. A uno, vistas las hechuras de la muchacha, no le extraña nada que a don Severo se le fuese un poco la cabeza fuera del laboratorio. A Einstein le pasó tres cuartos de lo mismo con Marilyn: hay una carta en la que don Albert le da las gracias por lo bien que se portó aquella noche con él. Einstein sería más genio que Ochoa, pero a guapa, Marilyn no le ganaba a la Montiel. Ni mucho menos.

Le admiro mucho, don Severo (por lo del ARN, claro).